1. Pensar que todo depende de tu Curriculum y tu carta de presentación
Esto es algo muy común: Uno cree que la
hoja de vida
es la única herramienta para conseguir trabajo. Tener un buen currículo
es bueno, pero no suficiente ya que el punto más importante es la
entrevista. Tu futuro empleador quiere conocerte, saber quien eres, no
le alcanza con leer tu formación e historial de trabajo, quiere ver cómo
te desenvuelves, que impresión le das y las sensaciones que le
transmites.
¿Cómo evitamos caer en este problema?
Nuestra presencia, la forma en la que hablamos, escribimos y nos
relacionamos con las demás debe reflejar nuestro estilo personal. Es muy
fácil, sólo basta con ser consistente.
2. Tener a internet como única fuente de información
La comodidad, velocidad y alcance que nos ofrece la red de redes es
impresionante. El problema es cuando dejamos de lado las fuentes
tradicionales de información.
¿Por qué son tan importantes? Bueno, según algunos estudios, se estima que el
80% de las vacantes abiertas no se publican online. Esto quiere decir que toda la gente que está buscando empleo en la web anda tras ese
20% restante.
El resultado es una competencia feroz y una disminución en los
beneficios al quedar empleado, ya que al negociar, uno tiene que
conformarse con menores salarios y bonificaciones.
3. Creer que tu red de contactos te va a dar resultados inmediatos
Nada es tan fácil como parece. Debemos realizar un
seguimiento, enviar mails, llamadas adicionales, etc. Algunas de estas
conexiones nos van a dar beneficios, otra tal vez no. Lo importante es
que debemos saber que la red de contactos es una cuestión a mediano –
largo plazo. Esto también va a reducir nuestra ansiedad y nos va a
permitir estar más tranquilos.