Evelyn Salgado, jefa del
Centro de Servicio Social, explica que el objetivo de la Feria es “promover alternativas de
acción social por parte de los estudiantes para involucrarlos con la realidad del país”. En tal sentido, las organizaciones participantes exponen sus proyectos a fin de que los interesados puedan inscribirse en ellos.
Los proyectos pueden ser por
trabajo voluntario o por
horas sociales. Esta doble modalidad obedece, según Salgado, a que muchos jóvenes son “naturalmente solidarios”, esto es, que colaboran con las organizaciones sin esperar retribución. “Hay algunos que terminan su servicio social, pero continúan cooperando”, agrega.
En la Feria, en algunos quioscos se ofrecían, además de la oportunidad de ayudar, productos cuyo fin es colectar fondos para futuros proyectos. Así, desde dulces hasta camisas y libros estuvieron a la venta a lo largo del día. Además, se organizaron actos culturales y visitas de algunos centros educativos con los que el Centro de Servicio Social mantiene contacto.
De acuerdo a Salgado, la Feria nació con el objetivo de crear un espacio para difundir el servicio social que los estudiantes de la
UCA realizan, y a la vez animar a que más jóvenes se sumen a los proyectos de trabajo social. “Siempre hay ferias para vender, para divertir y promocionar; entonces, nosotros nos dijimos: ‘¿por qué no armar una Feria de la Solidaridad?’”.
Hasta la fecha, han sido cientos de jóvenes los que año con año se enlistan para cumplir con sus horas sociales en los diversos proyectos que administra el Centro; más aún, una considerable parte de ellos sigue colaborando después de concluir con el requisito universitario. En esta medida es que Salgado considera satisfactorios los resultados de la actividad. “Hay gente de fuera de la Universidad que se entera de los proyectos y visita la Feria para inscribirse en ellos; para nosotros, esta trascendencia es una muestra del potencial que existe en la sociedad”.